¿Qué tanto sabes de la comida mexicana?

La comida mexicana es sinónimo de diversidad no sólo de sabores sino de colores, texturas, ingredientes y tradiciones. Algunos platillos característicos de nuestra gastronomía tradicional tienen su origen desde mucho antes de la Conquista. Su sabor es mágico y celoso, pero decidimos compartirte algunos secretos y datos curiosos que se esconden en esos platillos que nuestro paladar no quiere ni puede dejar de disfrutar.

Según la documentación que hizo Bernardino de Sahagún en “La historia de las cosas de la Nueva España”, la tortilla de maíz tiene diferentes nombres dependiendo del tamaño y tipo de grano con el que se prepare. Algunas denominaciones son: Tatonqui, tlacuelpacholli, veitexcalli, guauhtiacualli, tlaxcalpacholli y tlaxcalli (denominación de la que previene el nombre del estado de Tlaxcala).

El fruto verde al que conocemos como aguacate se deriva de las raíces Ahuaca Cuauitl, que significa árbol de testículos. Los aztecas lo consideraban un árbol sagrado cuyos frutos otorgaban fortaleza al hombre.

El cultivo del amaranto fue prohibido por los conquistadores debido a ideas religiosas.

Como tradición, nuestros ancestros moldeaban la figura de sus deidades con el amaranto para después ingerirlos como un rito de veneración, así que durante la Conquista se creyó que esta hierba fomentaba la idolatría de los indígenas. En la actualidad, este cultivo se acompaña con miel, jarabe y chocolate para dar vida a uno de los dulces típicos del país: las alegrías.

Según algunas historias, el mole fue una mezcla creada por una monja que buscaba agraciar al Virrey; sin embargo, la palabra mole proviene del náhuatl y significa salsa. Actualmente, la mayoría de sus ingredientes son de origen autóctono.

En nuestro país, comer insectos es una tradición. En diferentes ciudades del extranjero, estos pequeños bocados son un valioso manjar… sin olvidar su alto contenido proteínico.

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