Tamales ¡Pruébelos que se acaban!

Tamales de dulce, verdes y mole, o tamales oaxaqueños… de cuál gusta. Pásele joven, güerita, señor, de cuál le damos, pásele… Con esa invitación gritan a los peatones algunos vendedores, quienes ofrecen su manjar en esta gran metrópoli. Los tamales son antojo de niños, jóvenes y adultos y en cada región del país se elaboran de acuerdo a sus costumbres o preferencias.

Y quizá se pregunte por qué le estamos hablando de los tamales… ¿se acuerda de la rebanada de rosca que se comió el seis de enero? Si usted fue el afortunado que quedó preñado por el muñequito y no sabe ni porqué debe invitar la tamaliza, ahorita le contamos de dónde viene esta bonita y deliciosa tradición.

La celebración del día de La Candelaria es el resultado de dos culturas y religiones: la católica, que remite a cuando la Virgen María llevó al niño Jesús al templo; y la prehispánica, en la que se llevaban tamales al rendir culto a los dioses.

La tradición prehispánica establecía que se debía llevar tamales cuando se rendía culto a Tláloc, a Chalchiuhtlicue (dioses del agua) y a los tlaloques (ayudantes del primero), quienes derramaban su lluvia sobre la tierra asegurando así buenas cosechas. Tal festividad se asocia e integra a la celebración católica que también coincide con la fecha de la fertilidad de la tierra y los beneficios del agua.

Para la religión católica, Aquellos que en su deliciosa rebanada sacaron al “muñequito” se convierten en los “padrinos del Niño” y tienen que ofrendar tamales el 2 de febrero, día en que, según la tradición, se “levanta” al Niño Dios del pesebre para “vestirlo” y continuar con la ruta católica que pasa por los Carnavales que se festejarán en marzo, la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza, hasta terminar con la Semana Santa.

Señito, ahora ya sabe que comer tamales en esta fecha no es un capricho gastronómico. Como casi todas las fiestas mexicanas, La Candelaria es una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas. Así como se festeja la presentación de Jesús al Templo de Jerusalén, nuestros antepasados conmemoraban el primer día del año azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl, ofreciendo mazorcas y platillos elaborados con maíz: tamales rellenos de codornices, guajolote, faisán y diferentes semillas.

Los tamales siempre estuvieron presentes en las ofrendas a los dioses, sobre todo porque están hechos de maíz, el material que los dioses utilizaron para crear al hombre. ¿Recuerdas la leyenda del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas? Bueno, pues éste cuenta que después de varios intentos fracasados por parte de los númenes por crear al hombre con distintos materiales, fue el maíz el que finalmente les permitió darle vida.

México es el país con más variedad de tamales en el mundo. Nombrados de diferente manera y preparados con peculiares estilos en diferentes estados, los tamales pueden encontrarse preparados con hoja de plátano, de aguacate, en cazuela, dulces, salados, exóticos y gigantes, como los de San Luis Potosí o Chiapas.

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